UN LIO DE “LA LECHE”

Abundan últimamente acaloradas discusiones entre partidarios y detractores del uso de leche vaca en la alimentación adulta.
Después de leer el amplio argumentario esgrimido por ambos bandos, no soy capaz de decantarme por ninguno de ellos, pero lo cierto es que el dato objetivo es inapelable, en la ultima década el consumo de esta sustancia ha descendido alrededor de un 20%. Sea por intereses macro económicos de los grandes productores de leches alternativas (soja, arroz) o por que existe una corriente de descrédito amplificada por la red, el dato del consumo es contundente.
Existen concienzudos estudios científicos que demuestran tanto su idoneidad como lo desaconsejable de su uso, dependiendo casi siempre de quien financie el estudio en cuestión, de manera que vamos a exponer datos objetivos para que seas tú quien dispongas de la información cruda y decidas por ti mismo.
1.- CALCIO Y OSTEOPOROSIS
La leche es un alimento muy rico en calcio. Lo que no queda tan claro es si el organismo humano lo absorbe bien o no y si la proporción de minerales, vitaminas y otros nutrientes esenciales en la leche es la más acertada. Es más, una mayoría aplastante de estudios asegura que en los países donde más leche se consume, es donde más osteoporosis se sufre.
Aunque la leche contenga mucho calcio, las proteínas lácteas producen una acidez general en la sangre que el organismo solo puede neutralizar “robando” calcio a los huesos.
La absorción de calcio depende de la presencia en mayor o menor grado de otros minerales como el fósforo o el magnesio. La desproporción de estos minerales en la leche hace que su asimilación no sea eficaz, así pues, el calcio de la leche no es demasiado eficiente y su consumo abundante no combate la osteoporosis, pero tampoco se ha demostrado que sea la causante directa de una falta de calcio en los huesos.

2.- LA CASEINA, ARMA DE DOBLE FILO
La caseína es una fosfo-proteína presente en la leche,  nuestro organismo debe descomponerla,  para poder obtener los aminoácidos, y absorberlos para  utilizados.
Pero parece que hay acuerdo entre especialistas sobre que la caseína no siempre es fácil de digerir. Cuando no descomponemos bien esta proteína, se acumulan mucosidades en el intestino  que impiden la absorción del calcio, causando distintas enfermedades alérgicas o respiratorias. Con el paso de los años, la enzima encargada de descomponer esta proteína pierde su eficacia y esta parece ser la razón principal de que nuestro organismo se haga cada vez  más intolerante.
Como conclusión podemos añadir que, mientras nuestra renina gástrica funcione, no hay problema en consumir leche con moderación puesto que las proteínas bien metabolizadas no suponen ningún conflicto para el organismo. El problema surge con el paso de los años y la disminución de nuestra capacidad para hidrolizar los distintos nutrientes.
3.- ANTIBIOTICOS Y HORMONAS
Como sabemos, en la ganadería industrial actual es generalizado el uso de hormonas y antibióticos y esto lógicamente redunda en la propia leche. En este caso no se trata de una critica directa a la leche de vaca tanto como al uso de leches no ecológicas.

4.- LECHE DE OTRO ANIMAL
El ser humano es el único que bebe leche de otro animal, este argumento parece contundente pero no deja de ser demagógico. El ser humano hace infinidad de cosas que otros animales no hacen porque tenemos un cerebro desarrollado que nos permite pensar y sacar partido a los elementos básicos que nos proporciona la naturaleza para desarrollar un modo de vida más beneficioso.  Si la agricultura puede proporcionar alimentos a más personas, ¿por qué no cultivar? Siempre y cuando se respete el modo de cultivo, el mercado, el planeta y las personas que en él viven. Si la leche de vaca puede proporcionar nutrientes y salud, ¿por qué no ordeñar una vaca? Siempre y cuando se respete a esa vaca, su momento, su proceso, su cuidado, etc.

Jug of milk against herd of cows. Emmental region, Switzerland

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