SOS , ¡¡¡Tengo un calambre!!!

Tirón, Rampa, Calambre, diversos nombres para un mismo concepto, la RAE los define como: Contracción espasmódica, involuntaria, dolorosa y poco durable de ciertos músculos.
Todos las hemos padecido , pero lo cierto, es que  poco  sabemos sobre cómo se producen y lo que nos indican.
Los calambres musculares son comunes y con frecuencia se presentan cuando un músculo se sobrecarga o se lesiona. Entrenar cuando usted no  se ha tomado los líquidos suficientes ( deshidratación) o cuando usted tiene niveles bajos de minerales, como potasio o calcio, también puede hacerlo más propenso a tener un espasmo muscular.
En la época del año en la que nos encontramos, al inicio del “curso”, se producen muy comúnmente durante las sesiones de entrenamiento y sea por sobre-entrenamiento o por diferencia de electrolitos, nuestra recomendación, es siempre detener drasticamente el entrenamiento, tratar de normalizar el músculo con estiramientos y cuando sea posible re-emprender el ejercicio.
Tomar líquido o alguna bebida isotónica, es también recomendable para reponernos de estas pequeñas “crisis”.
Una vez recuperados y al realizar nuevamente el ejercicio, es muy común que el espasmo reaparezca. En este caso pararemos nuevamente y obviaremos el ejercicio que nos esta provocando esta situación.
Si al cambiar de ejercicio, seguimos notando que los músculos no se encuentran en su estado normal, suspenderemos inmediatamente el entrenamiento.
Dependiendo de su localización, duración e intensidad, estos espasmos, que no dejan de ser una agresión para nuestro cuerpo, pueden desembocar en lesiones mas serias, como sobrecargas o contracturas.
Los calambres, son en definitiva, una de las maneras que tiene nuestro sistema nervioso de indicarnos que estamos actuando por encima de nuestras posibilidades reales, tratemos de escuchar a nuestro cuerpo cuando nos habla y evitaremos males mayores. Es preferible perder un entrenamiento que arriesgarse a tener una lesión.

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